- Al trabajar en condiciones de estrés térmico, el cuerpo se altera. Sufre una sobrecarga fisiológica, debido a que, al aumentar su temperatura, los mecanismos fisiológicos de pérdida de calor tratan de que se pierda el exceso del mismo.
En ambientes con temperaturas altas se puede presentar estrés térmico, el cual influye en la capacidad de concentración, entre otros aspectos. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que, en condiciones climáticas superiores a 30 grados, una persona puede ver reducida hasta la mitad su capacidad productiva.
Con los fuertes calores del verano, especialmente al mediodía y teniendo en cuenta que se espera que aumenten las olas de calor debido al cambio climático, esta amenaza se extiende a muchos más tipos de trabajos y condiciones. Sobre todo, se hace especialmente peligrosa en los trabajos al aire libre.
¿Qué es el estrés por calor?
Si la temperatura del aire aumenta sobre los 35°C, en vez de extraer calor del cuerpo se lo transfiere, el cual sumado al calor generado en su interior producen un aumento en la cantidad del sudor. Si, además, se suma la radiación solar o la radiación que produce un horno, el sudor no será suficiente para eliminar todo el calor que recibe el cuerpo y comenzará a calentarse aumentando su temperatura por encima de los 37°C, situación que se conoce con el nombre de estrés por calor.
Al trabajar en condiciones de estrés térmico, el cuerpo se altera. Sufre una sobrecarga fisiológica, debido a que, al aumentar su temperatura, los mecanismos fisiológicos de pérdida de calor (sudoración y vasodilatación periférica, fundamentalmente) tratan de que se pierda el exceso de calor. Si pese a todo, la temperatura central del cuerpo supera los 38o C, se podrán producir distintos daños a la salud, cuya gravedad estará relacionada con la cantidad de calor acumulado en el cuerpo.
¿Cuáles son las causas del estrés por calor?
En general, cuando la temperatura del aire en un ambiente de trabajo supera los 34 °C, ya sea por la condición del tiempo o porque el proceso de producción genera calor, se puede dar el estrés por calor, si además se suma alguna de las siguientes condiciones: humedad alta, trabajo pesado, ropa de trabajo que impide la evaporación sudor, radiación solar o radiación de superficies calientes de un horno o un equipo similar.
Síntomas
Los primeros síntomas o señales que alertan de un posible estrés térmico son:
- Dolor de cabeza
- Debilidad
- Fatiga
- Calambres musculares
- Náuseas
- Abundante sudoración
- Confusión
De no atenderse, estos síntomas pueden agravarse y causar las siguientes afectaciones en la salud de los trabajadores:
- Reducción de la capacidad de atención y concentración.
- Disminución de la capacidad de percepción y memoria.
- Apatía e irritabilidad.
- Alteraciones del sistema vascular.
- Temblores, pérdida de conocimiento, mareos o vértigos.
- Trastornos circulatorios y cardíacos.
El primer síntoma que aparece es la fatiga, aumentando el riesgo de tener un accidente. Después aparecen agotamiento y calambres.
Un síntoma más grave corresponde al colapso o golpe de calor, el cual se produce porque la sangre fluye principalmente a las extremidades, el cerebro se queda sin oxígeno y la persona se desmaya. Finalmente, si la temperatura corporal llega al orden de 41 °C, en casos extremos, puede producir la muerte.
Prevención
Entre las medidas que los centros de trabajo deben implementar están:
- Informar y capacitar a los trabajadores sobre los riesgos relacionados con el calor, sus efectos y las medidas preventivas a adoptar.
- Si es posible, modificar la temperatura del aire, eliminar la radiación o la alta humedad del lugar de trabajo.
- Organizar turnos rotativos para reducir el tiempo de la exposición al calor siempre que sea posible y realizar descansos frecuentes.
- Permitir al trabajador, en la medida de lo posible, adaptar su propio ritmo de trabajo.
- Si es un trabajo al aire libre, evitar las horas de mayor exposición solar.
- Habilitar zonas de descanso climatizadas, así como ambientes frescos y a la sombra.
- Proporcionar agua potable en las proximidades de los puestos de trabajo.
- Evitar realizar un gran gasto de energía. Proporcionar ayudas mecánicas y equipos de trabajo para la manipulación de cargas.
- Suministrar equipos de protección individual adecuados a los trabajadores (ropas amplias, transpirables, de tejido ligero y colores claros).
- Evitar el trabajo aislado, favoreciendo el trabajo en equipo para facilitar la supervisión mutua de los trabajadores.
En el caso de las empresas de seguridad privada, los guardias, laboran en instalaciones y centros de trabajo ajenos a su empleador, por lo que se sugiere que, antes de montar el servicio, el empleador conozca el sitio y las condiciones en las que el guardia prestará sus servicios y en conjunto con el cliente, se lleguen a acuerdos para adecuar los espacios, horarios, sitios de descanso y protecciones necesarias para reducir la exposición a las altas temperaturas.
